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Portugal, de 1383 a 1557...

Portugal
Vasco de Gama

Vasco de Gama

A la cabeza de tres navíos fuertemente armados, Vasco de Gama se hace a la mar el 8 de julio de 1497. Bordea África y multiplica sus escalas, recibido en todas partes de manera cortés, debido, quizá, al aspecto amenazador de sus cañones. A su llegada al puerto hindú de Calicut, donde cuenta más de 1500 navíos, Gama se presenta ante el soberano, el zamorín. Éste está tumbado, mascando y escupiendo hojas de buyo en una escupidera de oro. La carta del rey de Portugal remitida por Gama no impresiona nada al soberano. En su segunda visita, el Portugués es aún peor recibido. Se burlan de sus pantalones bombachos y su gorguera. Le exigen oro: él no tiene. El zamorín le grita: "¡Los mercaderes de La Meca son más generosos que tú!". Algunos años más tarde, en 1502, Gama vuelve a Calicut. Para vengarse de los compatriotas masacrados por los Indios, bombardea la ciudad y destruye la flota que le persigue.


La dinastía de Aviz y la dominación de los mares

A su muerte, Fernando no deja más que una hija, Beatriz, prometida a Juan I de Castilla, aliado de Francia, abriendo así una temible crisis de sucesión, en la que se enfrentan abiertamente la nobleza, favorable a la candidatura castellana, y la burguesía, decidida a mantener la independencia portuguesa bajo la autoridad de un príncipe nacional (1383-1385). Con el apoyo inglés, el candidato nacional, Juan, gran maestre de la orden de Aviz (o Avis), un bastardo de Pedro I y hermanastro de Fernando, es llevado al poder, y las Cortes de Coimbra ratifican esta candidatura (1385). Juan I (1385-1433) y su condestable Nuno Alvares Pereira, derrotando a los Castellanos en Aljubarrota con el apoyo de los mercenarios ingleses (1385), consolidan la independencia portuguesa; ésta se confirma con la paz de 1411 con Castilla y con la alianza inglesa, reforzada desde 1387 por el matrimonio de Juan I con Philippa de Lancaster. La crisis permite al nuevo rey reducir las pretensiones de la nobleza apoyándose en la burguesía, que empieza a adquirir un papel preponderante en las Cortes.

La expansión portuguesa se desarrolla en el siglo XV. Las investigaciones científicas (tablas astronómicas de Alfonso X el Sabio y de los judíos ibéricos) y el progreso de la construcción naval (timón de codaste; la carabela, que se pone a punto en 1439-1440) hacen posibles viajes intrépidos. Se explican por diversas razones: la superpoblación relativa de Portugal, la imposibilidad de practicar una política de expansión continental a costa de la poderosa Castilla, la escasez de trigo, la demanda acrecentada de pescado, de cuero, de tintóreos, la búsqueda de nuevas tierras beneficiosas para la caña de azúcar, la demanda de esclavos para los molinos de azúcar que aparecen entonces en el Algarve, la escasez de oro que obstaculiza los intercambios en Occidente. Los caballeros, arruinados por la crisis económica, conquistan el puerto marroquí de Ceuta (1415); los burgueses organizan la colonización de los archipiélagos de Madeira (a partir de 1418) y de las Azores (a partir de 1432), y la exploración de la costa africana para abastecer de oro al país; Se dobla el cabo Bojador (1434) y se alcanza el Río de Oro (1436). Aprovechando la debilidad del rey Eduardo (1433-1438), la nobleza declara la guerra a Marruecos. La derrota ante Tánger (1437) y la minoría de edad del rey Alfonso el Africano (1438-1481) llevan al primer rango al infante Pedro, duque de Coimbra, a quien las cortes confían la regencia, en detrimento de su cuñada, la reina Leonor de Aragón (1440); las "Ordenanzas Alfonsinas" se esfuerzan por codificar y unificar el derecho. La expansión pacífica, deseada por los burgueses, se desarrolla; los campos de trigo, y luego las plantaciones de caña cubren Madeira y la Azores; los explotadores sobrepasan la costa sahariana y alcanzan el país de los Negros, donde entablan relaciones comerciales más cómodas: En 1457 se acuña la primera moneda de oro portuguesa, el cruzado. Pero el joven rey, empujado por los grandes señores, provoca la revuelta del regente, que es asesinado en Alfarrobeira (1449) y cuyas funciones son, desde ese momento, otorgadas a su hermano Enrique, llamado "el Navegante", que tuvo la prudencia de no intervenir en esta disputa. Se retoma la guerra contra los Marroquíes, que pierden Alcacer Ceguer (en la actualidad Ksar es-Seghir) [1458], Tánger y Arzila (1471), Safi (1508) y Mazagán (1514); en contrapartida, el empuje castellano hacia el Magreb se ve desviado hacia el este (región de Orán y de Tlemcen). Pero el comercio en Guinea es tan fructífero (oro, esclavos, marfil, malaquita, goma) que se mantiene por iniciativa privada. En 1469, este tráfico otorgado a Fernao Gomes contra el desembolso de 200.000 reales y la obligación de explorar cada año 100 leguas de costas más allá de Sierra Leona; en 1474, esta concesión pasa al príncipe Juan, heredero de la Corona. La realeza tiene ahora un doble objetivo: explorar las islas y las tierras del Oeste y descubrir la ruta marítima de la India por el sur de África. En Occidente, las islas de Cabo Verde, descubiertas en 1460, y las Azores sirven de base a viajes que llevan a los portugueses a las inmediaciones de Terranova antes que Colón, que se aprovechó de sus experiencias. En África, el viaje de 1471 está marcado por el descubrimiento de Sao Tomé y de Annobon, y el paso del ecuador. El rey Alfonso V, temeroso como su antecesores del emergente poder de Castilla, termina su reinado intentando en vano imponerse a ese reino aliándose con Juana, infanta de Castilla, presunta heredera de Enrique IV.

Juan II (1481-1495), decidido a domar a la nobleza, hace ejecutar a los duques de Braganza (1483) y de Viseu (1484). Organiza metódicamente viajes de exploración y el aprovechamiento de los países descubiertos. Diogo de Azambuja funda en Guinea (en la actualidad Ghana) el fuerte de Sao Jorge da Mina (1482), que será la parada de las expediciones posteriores. A partir de 1482. Diogo Cao planta padroes (columnas que indican la toma de posesión) portugueses en la actual República democrática del Congo y en el cabo Santa María en Angola. Mientras que Pero da Covilha va a reconocer la India y visita Etiopía, Bartolomé Dias franquea el cabo de las Tempestades (en la actualidad cabo de Buena Esperanza) y descubre el océano Índico (1487). Colón, a quien el rey de Portugal había rechazado barcos en 1484, vuelve de su primer viaje al servicio de Castilla (1492-1493) anunciando que ha llegado a la India por el oeste. Juan II sigue convencido de la superioridad de la ruta oriental, pero, en 1493, el papa Alejandro VI limita la zona de navegación concedida a Portugal por la bula de Calixto III al este de un meridiano situado a 100 leguas de las islas de Cabo Verde; la corte de Lisboa, que domina las misteriosas islas de Occidente, hace ampliar el límite a 370 leguas al oeste del archipiélago de Cabo verde (tratado de Tordesillas, 1494).

Es bajo el reinado de Manuel I el Afortunado (1495-1521) cuando Vasco de Gama realiza el primer viaje marítimo a las Indias, no sin haber sufrido la hostilidad de los mercaderes musulmanes, que hasta entonces habían tenido el monopolio de la expedición de productos del Extremo Oriente hacia Europa por Alejandría. Aprovechando la superioridad de sus navíos y de su artillería, los Portugueses castigan los sultanatos locales, arruinan el comercio musulmán y se aseguran en algunos años el dominio del océano Índico ocupando las fortalezas de los derrotados: Vasco de Gama bombardea Calicut (1502); Francisco de Almeida, nombrado virrey de Cochin, Cannanore y Quiloa, construye fuertes por la costa africana (1505), destruye la flota egipcia en Diu (1509); Albuquerque, entre 1507 y 1515, toma Socotora, Mascate, Goa, Malacca y Ormuz. Llegados a Malacca desde 1509, los Portugueses aprenden que las especias provienen de un archipiélago situado más al este, las Molucas, donde fundan una factoría (Amboine) hacia 1512. A pesar del paso de Magallanes (1521), el archipiélago es comprado a Portugal tras el tratado de Zaragoza (1529). Los Portugueses acaban el descubrimiento de mercados asiáticos desembarcando en Siam, Camboya, Dai Viet, China (1514 o 1517), en la región de Cantón, donde obtienen la concesión de Macao (1557), y Japón (1542).

El soberano, que ahora lleva el título de "rey de Portugal y de los Algarves, de este lado y del otro de la mar, en África, señor de guinea y de la conquista, navegación y comercio de Etiopía, de Arabia y de Persia", y que está representado por un virrey en Goa, espera reservarse el beneficio de estos descubrimientos; ha confiado el control del comercio lejano a una administradora, la Casa da Guiné, que toma el nombre de Casa da Guiné e Mina en 1482-1483 antes de ser englobada en la Casa da Inda e da Guiné (1499). Agrupados en flotas, los barcos abandonan Lisboa en Pascua y, gracias al monzón, alcanzan Calicut, Cochin o Goa en Septiembre; desde estos puertos, otros barcos llegan a Malacca o Ternate, mercados de especias que otros Portugueses van a distribuir en Japón, en China y en Persia, añadiendo las últimas invenciones de la técnica europea (relojes, arcabuces, cañones), productos de la industria metalúrgica recién fundada en Lisboa. La flota de regreso asegura al rey de Portugal el dominio del mercado europeo de las especias asiáticas, del azúcar de las islas y de los esclavos negros. Fuera de estos fuertes, Portugal no posee territorio extendido allende los mares. Pero la actividad de los Portugueses no es únicamente mercantil; las empresas misioneras de los jesuitas (san Francisco Javier), las tentativas de conversión forzada que van a llenar de pequeñas cristiandades el Extremo Oriente, preparación de la evangelización de Japón y China; por medio de los Portugueses, la civilización europea penetra en lugares tan dispares como el reino del Congo y el imperio de Japón.
La longitud de los viajes, que retrasa la llegada de los beneficios, los gastos y, sobre todo, la imposibilidad de mantener el monopolio sobre el comercio de las especias hacen bien escasos los beneficios del rey de Portugal. La corte de Lisboa va a ralentizar su esfuerzo en Extremo Oriente, emprender la liquidación de su dominio marroquí (excepto Tánger, Ceuta, Azemmour y Mazagán), y volcarse en su dominio atlántico. La caña de azúcar, que constituye un quasi-monopolio portugués, ya no encuentra sitio en las islas: Madeira, Azores, Cabo Verde, Sao tomé; encuentra un campo de expansión casi ilimitado en el país del "bosque brasil", proclamado posesión portuguesa por Pedro Alvares Cabral en 1500. Bajo las órdenes de Juan III, que quiere sustraer Brasil a los corsarios franceses, Martim Alfonso de Sousa organiza su colonización a partir de Sao Vicente (1532). Las plantaciones brasileñas dan valor a las sucursales de paso de Guinea, y luego de Angola en la segunda mitad del siglo XVI; siendo casi los únicos que venden esclavos, los Portugueses abastecen sus colonias y también a la América española, procurándose así el dinero indispensable para el comercio del Extremo Oriente.

La cultura intelectual y artística (arte manuelino) conoce el mismo impulso que la economía y alcanza su edad de oro bajo el reinado de Juan III (1521-1577), que obtiene del papa Pablo III la instalación de los jesuitas en Portugal (1547), donde establecen su universidad en Évora, mientras que el rey transfiere definitivamente la de Lisboa a Coimbra (1537). Portugal se convierte en uno de los focos de la Reforma católica. En cuanto a la importancia de la comunidad judía, a pesar de la hostilidad de la que es objeto, juega un papel fundamental tanto en el plano intelectual como en el plano económico.

Portugal

El rinoceronte de 1515

Rinoceronte indio, conocido bajo el nombre de gomda, del término indio ganda. Ofrecido por el rey Muzaffar II de Cambaya, en la India, a Alfonso de Albuquerque en 1514, este animal fue enviado al rey Emmanuel I de Portugal a Lisboa, donde desembarcó el 20 de mayo de 1515. Muy pronto identificado con el rinoceronte del que hablaban los Antiguos, se convirtió en la estrella del zoo real, el centro de interés de los sabios.

El rinoceronte se convirtió inmediatamente en una celebridad europea. Una carta describiéndolo, acompañada de un croquis bastante bueno, llegó a Nuremberg donde, a partir de dicho documento, hoy perdido, Alberto Durero realizó primero un dibujo titulado RHINOCERON 1515, y luego un célebre grabado en madera titulado RHINOCERVS 1515. A partir de este mismo documento, Hans Burgkmair realizó por su parte un grabado en madera bastante diferente, titulado RHINOCEROS MDXV, pero que tuvo menos éxito. A partir de un documento análogo llegado a Italia, Giovanni Giacomo Penni publicó en Roma el 13 de julio de 1515 un poemetto sobre la bestia: Forma & natura et costumi de lo rinoceron che stato condutto in Portogallo dal capitanio de larmata del re & altre belle cose condutte dalle insule nouamente trouate.

El rinoceronte debía ser domesticado y fue enviado a Lisboa con el cuidador indio que se ocupaba de él. Durante el mes de mayo, el rey Emmanuel I hizo desfilar a la bestia sin incidentes con otros animales exóticos durante una o varias cabalgatas por las calles de Lisboa. El 3 de junio, organiza en campo cerrado un combate que enfrentaba al rinoceronte y a uno de sus elefantes: al descubrir a su adversario, el elefante corrió a refugiarse en su jaula y el rinoceronte fue declarado vencedor por abandono. Esta hazaña caballeresca fue proclamada por toda Europa.

En diciembre, Emmanuel I, que ya había regalado al Papa León X el elefante Hannon, decidió enviarle el rinoceronte con una embajada fastuosa. La bestia de hizo de nuevo a la mar, y la nave portuguesa que lo transportaba hizo escala en enero de 1516 en la isla de If, frente a Marsella. El 24 de enero, el rey de Francia Francisco I fue a la isla con su corte para ver al rinoceronte; luego la nave partió, pero naufragó a la altura de Porto Venere, cerca de La Spezia. El pobre rinoceronte pereció así en el mar, y no se sabe qué fue de su cuerpo: habría sido recuperado y su despojos ofrecidos al Papa (pero el Vaticano siempre desmiente oficialmente que tenga una piel de rinoceronte en sus archivos secretos).


 

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