Alfonso I Henriques
(Guimaraes hacia 1110-Coimbra 1185)
Conde de Lusitania (1112-1139), rey de Portugal (1139-1185), primer soberano de la dinastía de Borgoña, hijo de Enrique de Borgoña, príncipe de los Capetos, y padre de Sancho I de Portugal, su sucesor al trono.
Sus antecedentes
A finales del siglo XI, la política ibérica estaba muy influenciada por la Reconquista: la expulsión del Estado moro, sucesor del Califato de Córdoba. Como la aristocracia militar estaba preocupada por las cruzadas, Alfonso VI de castilla apeló a la ayuda de la nobleza francesa para ocuparse de los Moros. A cambio, Alfonso VI dio la mano de sus hijas a los jefes de la expedición y grandes privilegios reales a los demás.
De esta forma, Urraca de Castilla se casó con Raimundo de Borgoña, segundo hijo del duque de Borgoña. La hermanastra de Urraca, la princesa Teresa de León, hija ilegítima de
Alfonso VI, desposó a Enrique de Borgoña, el tío de Raimundo.
Mediante esta alianza, Enrique se convirtió en conde de Portugal, un feudo difícil en el norte de Castilla donde los ataques y las incursiones de los Moros
eran frecuentes. De este matrimonio nación Alfonso Henriques (Henriques significa "hijo de Enrique").
Su vida
El padre de Alfonso Henriques, Enrique de Borgoña, murió cuando Alfonso tenía tres años. Alfonso Henriques de Borgoña heredó el condado de Portugal por su madre, hija de Castilla, pero no el ducado de Borgoña que su padre, segundo en la sucesión, no había obtenido.
En 1146, Alfonso Henriques se casó con Matilde de Saboya. La herencia del condado fue impugnada por su madre, Teresa de León, que deseaba conservar el condado de Portugal en la familia de León y bajo la alegación de la familia de Castilla que le había concedido por despecho de su descendencia ilegítima un título sobre el condado vasallo.
Sin embargo, según la ley sálica, ni su madre, hija ilegítima, ni Alfonso Henriques (descendiente de Borgoña y cuyo condado se había obtenido por alianza) no podía volver a una u otra familia (eso será objeto de protestas, por parte de la familia de Castilla, incluso mucho después del acceso de Portugal a la independencia.
Alfonso Henriques de Borgoña, conde de Portugal, fue el primer rey de Portugal, cuya independencia fue declarada en detrimento de los reinos de León y Castilla. Alfonso I de Portugal fue proclamado rey el 26 de julio e 1139, y fue conocido durante su reinado como "el Conquistador" por haber extendido y defendido el reino contra los Moros y ganado la independencia de Portugal a Castilla. De Matilde de Saboya tuvo siete hijos, entre ellos, Sancho I de Portugal, su sucesor. Murió el 6 de diciembre de 1185 en Coimbra.
Su acción
Nacido en Coimbra, Alfonso Henriques pudo ser criado en Guimaraes donde vivió hasta 1128. Se opuso políticamente, en 1128, bajo la dirección de arzobispo de Braga, a su madre que apoyaba al partido de los Travas, familia del amante de Teresa, su madre. El arzobispo, forzado a emigrar, se llevó al infante con él. El infante fue armado caballero en 1122. Después de la paz, volvió al condado de Portugal.
En el entretanto, nuevos incidentes provocaron la invasión del condado por el rey Alfonso VII de Castilla que, en 1127, cercó Guimaraes donde se encontraba Alfonso Henriques, para hacer valer sus derechos sobre el condado de Portugal, vasallo del reino de Castilla. Alfonso VII se benefició del apoyo de su hermanastra ilegítima a quien él impugnó el derecho de transmitir los títulos del condado, que debía quedar en las familias reales de León y de Castilla.
Como Alfonso Henriques le había prometido fidelidad, Alfonso VII renunció a conquistar la ciudad. Pero algunos meses más tarde, en 1128, las tropas reales llevadas por Teresa de León se enfrentaron con las de su hijo Alfonso Henriques de Borgoña, conde de Portugal, y fue este último quien venció y de esta manera consagró su autoridad sobre el territorio portugués tomando el gobierno del condado.
El conde concentró entonces sus esfuerzos para obtener de la Santa Sede la autonomía total de la Iglesia de Portugal y el reconocimiento de la independencia por el rey de Castilla. En 1139, después de una victoria aplastante en la batalla de Ourique contra los Moros, Alfonso Henriques fue aclamado primer rey de Portugal por sus tropas.
El año siguiente reafirmó sus pretensiones sobre la parte meridional de Galicia. Lo que hizo reaccionar a Alfonso VII de Castilla. Las dos armadas de enfrentaron en Arcos de Valdevez. La suerte de armas se decidió en un torneo ganado por los caballeros Portugueses.
Según la tradición, la independencia fue confirmada más tarde, en las Cortes de Lamego cuando el rey recibió de manos del arzobispo de Braganza la corona de oro y pedrería de Portugal como sucesor de los reyes visigodos (aunque estudios recientes ponen en duda la reunión de estas Cortes). El reconocimiento de la independencia por la familia de Castilla vino en 1143. Éste sería debido a la ambición de Alfonso VII de convertirse en emperador de toda la península ibérica, y por eso necesitaba reyes como vasallos en León y Portugal).
Desde entonces, Alfonso I de Portugal buscó consolidar la independencia. Hizo importantes donaciones a la Iglesia y fundó varios conventos. Intentó conquistar terreno al sur a los Moros y tomó santarém en 1146 y Lisboa en 1147. En las regiones despobladas reconquistadas a los árabes, instaló colonos e invitó a las órdenes religiosas militares como los Templarios y los Hospitalarios a instalarse a lo largo de las fronteras como defensores contra los Moros. En 1179, el Papa Alejandro III, mediante su bula Manifestus probatum, reconoció Portugal como país independiente y vasallo de la Iglesia a condición de que le pagara un tributo.
El sello misterioso de Alfonso I Henriques
El primer sello real de Alfonso I Henriques parece esconder un mensaje destinado a los caballeros templarios. En efecto, se aprecia que la disposición de las letras de la palabra "Portugal" pueden descomponerse en "Por Tuo Gral":
- De arriba a abajo, siguiendo la línea vertical de la cruz, se puede leer POR. Esta palabra significa POR (o PARA), en portugués.
- Luego, en la parte superior del sello, tres letras forman el triángulo TUO. La traducción lógica es TU, pero por qué no THUOT (Thot). De hecho, la gramática portuguesa prohíbe poner una H después de una T o poner una T a final de palabra.
- Finalmente, en la parte inferior, se puede leer GRAL, incluyendo la R separada. Aquí también hay un significado doble: puede ser ALMIREZ (GRAL), el bol que sirve para majar los ingredientes, o el famoso GRIAL, la copa que recogió la sangre de Cristo. Ambos son recipientes.
Otro sello más conocido de este rey retoma la misma partición de la palabra PORTUGAL en tres partes: POR TU G[R]AL, siempre entrecortadas por la famosa cruz templaria - es este sello el elegido para ilustrar las piezas de 1, 2 y 5 céntimos de euro de Portugal.
Cuando se conoce la gran inclinación de los caballeros del Temple hacia los mensajes cifrados, el rey Alfonso I Henriques utilizó quizás este medio para transformar el nombre de su reino en una divisa de gran valor para él: POR TUO GRAL! ¡Por tu Grial!



