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Dionisio I de Portugal

Portugal
Templo de Évora

Dionisio I de Portugal

(Lisboa 1261 - Odevilas 1325)

Dionisio de Portugal, apodado el Labrador o el Padre de la Patria o también el Liberal, era el segundo hijo del rey Alfonso III y de su esposa la infanta Beatriz de Castilla (1242-1303) y se convirtió en el sexto rey de Portugal en 1279 (y el quinto de los Algarves) en lugar de su hermano mayo Roberto que había sido declarado bastardo de Mahaut de Dammartin.


Su reino

Como heredero del trono, Dionisio I fue muy pronto formado por su padre para dirigir Portugal. Cuando subió al trono, Portugal estaba de nuevo en conflicto con la Iglesia católica. Dionisio intentó resolver el problema firmando un tratado con el papa Nicolás III donde prometía proteger los intereses de Roma en Portugal, particularmente, dando asilo en Portugal a la Orden del Temple, perseguida en Francia, bajo el nombre de Orden de Cristo (leer el recuadro inferior).

Una vez finalizada la Reconquista, Dionisio I fue sobre todo un rey administrativo y pacífico a pesar de pequeños conflictos con Castilla de los que obtuvo la posesión de las aldeas de Serpa y Moura, los territorios más allá del Guadiana y la ratificación de las fronteras de Ribacoa. Firmó un tratado de límites con Fernando IV de Castilla el 12 de septiembre de 1297. Este tratado aún sigue en vigor. Una vez resuelto el problema, no volvió a haber guerras durante su reinado, lo que justifica el recuerdo que ha dejado de un rey extrañamente pacífico para su época.

De esta manera, las prioridades del gobierno fueron esencialmente la organización del país y la continuación de las acciones de su padre. Dionisio publicó el embrión del Código civil y criminal concentrándose en la protección de las clases más desfavorecidas contra los abusos de poder.

Durante su reinado, viajará por el país visitando los burgos y aportando soluciones a los problemas encontrados. Con la ayuda de su esposa, la reina Isabel de Aragón, llamada Santa Isabel (1271-1336), Dionisio intentó mejorar la vida de los pobres y fundó diversas instituciones de caridad.

Preocupado por las infraestructuras del país, Dionisio ordenó la explotación de minas de cobre, de plata, de estaño y de hierro y organizó las explotaciones de estos productos hacia otros países europeos. Firmó el primer tratado de comercio con Inglaterra en 1308 y fundó la marina mercante portuguesa.

Dionisio instituyó la primera reforma agraria de Portugal, redistribuyó terrenos desmembrando las tierras feudales y eclesiásticas, fomentó la agricultura y fundó varias comunidades rurales, mercados y ferias. Bajo su reinado, Portugal produjo más cereales sobrepasando sus necesidades y exportó el excedente. Una de sus más grandes buenas acciones fue la plantación de pinos para proteger las tierras arables del avance de las arenas en las costas. El bosque de pinos de Leira aún existe.

Dionisio formó una marina mercante para comerciar con Cataluña, Bretaña, Inglaterra y los países nórdicos. Al instalar mercaderes genoveses en Lisboa, fue el promotor de los grandes navegantes e hizo venir técnicos de navegación de países vecinos. Las Azores habrían sido descubiertas una primera vez bajo su reinado.

Dionisio I puso a Portugal en igualdad con los otros reinos de la península ibérica.

La cultura fue otro de sus centros de interés. Dionisio amaba la literatura y él mismo escribió algunos libros sobre temas como la administración o la caza y obras de poseía. Fundó, en 1290, la Universidad de Lisboa que transfirió a Coimbra en 1307. Mediante su decreto Magna Charta Privilegiorum, fundó la Universidad de Coimbral y defendió la utilización y la enseñanza del latín en lugar del portugués.

Sin embargo, los últimos años de su reinado estuvieron marcados por conflictos entre sus dos hijos: Alfonso, el heredero legítimo y Alfonso Sanches, conde de Albuquerque, su hijo ilegítimo.

Genealogía

De su matrimonio en 1282 con Isabel de Aragón, llamada Santa Isabel, (1271-1336):

  • Constanza (3 de enero de 1290- 18 de noviembre de 1313) que se casó con Fernando IV, rey de Castilla
  • Alfonso IV de Portugal (1291-1357), su sucesor

De María Pires:

  • Juan Alfonso (1288-1336), señor de Lousa y Arousa

De Marinha Gomes:

  • María Alfonsa, que se casó con Joao de Lacerda, noble de Castilla

De Aldonza Rodrigues Telha:

  • Alfonso-Sancho (1289-1329) conde de Albuquerque, rival de Alfonso IV


Portugal

De la Orden del Temple a la Orden de Cristo

 

Abolición de la Orden del Temple

El 30 de diciembre de 1308, cuando el asunto de los templarios ya está fuertemente enraizado en Francia desde hace más de un año, el papa ordena al rey Dionisio de Portugal que haga que los templarios cesen su actividad. En el país se crea una comisión de investigación. Ésta es presidida por el obispo de Lisboa e incluye al superior de la orden de los franciscanos y a un jurista, Joao de Luis. Se interroga a 28 templarios y a otros seis testigos. Para evitar que los bienes del Temple caigan en otras manos, el rey ordena que sean confiscados en enero de 1310, hasta que la Iglesia emita una sentencia oficial sobre la orden incriminada. La investigación llevada a cabo en Portugal, sin recurrir a la tortura, no denota nada condenable contra el Temple o sus miembros y un concilio provincial reunido poco después sobre el curso a seguir llega a las mismas conclusiones.

Creación de la Orden de Cristo

El rey Dionisio está inquieto por los rumores según los cuales el papa sueña con hacer beneficiario al Hospital de los bienes del Temple. Los hospitalarios ya tienen muchas posesiones en la orilla sur del Tajo y darles el patrimonio templario de la orilla norte del mismo río les daría bienes de tanta densidad de implantación en esta zona estratégica que serían sin duda capaces de hacer sombra a la autoridad real. Después de varios tratados, el rey consigue en 1319 que el patrimonio del Temple pase a una nueva orden, propiamente portuguesa.

La bula fundacional Ad ea ex quibus otorgada por el papa de Aviñón Juan XXII el 14 de marzo de 1319 proclama primero el nacimiento de la nueva orden a la que designa como "Orden de los caballeros de Cristo" (Orden de Cavalaria de N.S. Jesus Cristo) e instituye la fortaleza de Castro Marim, situada en el extremo sureste del país, en la desembocadura del Guadiana, como casa principal. Seguidamente impone la regla de Calatrava a la nueva cofradía y nombra a su cabeza a Dom Gil Martins, el antiguo maestre de la orden de Avis. Transfiere todos los antiguos bienes y derechos del Temple a la nueva milicia, pero la sitúa bajo la autoridad eminente del abad cisterciense del monasterio de Alcobaça, en la diócesis de Lisboa. El padre abad confiere el derecho de visita y de corrección a todas las casas de la orden de Cristo. Cada maestre de la orden deberá también prestar juramento de fidelidad al abad, representante del sumo pontífice. Finalmente, la bula prevé que en caso de vacante de la maestría, una persona, a la vez militar y religiosa, expresamente profesa de la nueva orden, deberá ser elegida como maestre. Desgraciadamente, en el siglo siguiente, este dispositivo de protección no podrá resistir la codicia de los soberanos portugueses, avivada por las importantes riquezas de la orden.

La Orden de Cristo, resurgimiento de la Orden del Temple.

Los historiadores consideran que la Orden de Cristo fue el principal refugio de los Templarios que escaparon al gran apresamiento del 13 de octubre de 1307 en Francia; esta nueva orden portuguesa se convirtió de esta manera en el (¿único?) resurgimiento de la Orden del Temple. La mayor parte de los caballeros templarios llegaron a Portugal por mar, ya que una parte de la flota templaria que había dejado La Rochelle para evitar su requisamiento, arribó en el puerto de Serra d'El Reis, un bastión erigido por Gualdim Pais, hoy desaparecido. Por este hecho, la Orden de Cristo heredó los conocimientos de los Templarios en materia de construcción y de navegación marítima. Éstos serán utilizados, un siglo más tarde, por el infante Enrique el Navegante, gobernador de la Orden de Cristo, para poner a punto su famosa carabela, cuyas velas enarbolaban orgullosas la cruz de los templarios, y, aún más tarde, por Cristóbal Colón, cuñado del Gran Maestre de la Orden de Cristo.


 

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